4. Colonización de la categoría “mujer”

El concepto de “Colonización” respecto del “género” ha sido definido muy inteligentemente en el blog Melanin+Estrogen y por la excelente artista visual y animadora Nina Paley (dos lecturas muy recomendables).

Efectivamente, la colonización implica que los colonos foráneos invadan (o usurpen) el territorio del pueblo nativo. Puede que a quien lea estas palabras le suene excesiva esta comparación en el ámbito de la identidad de género, pero le pido que siga leyendo para que se forme su propia opinión.

Uno de los mantras del transactivismo es la afirmación “Transwomen Are Women” (“las transmujeres son mujeres”). En su blog Sex, not gender, la abogada Elizabeth Hungerford se pregunta “Si las transmujeres son mujeres, ¿qué significa entonces ser mujer?

Hungerford considera que esta afirmación es falsa desde, al menos, tres puntos de vista, ya que lo que afirma es:

  1. Que la educación como niña/mujer desde el nacimiento no resulta importante o relevante para la consideración de “ser mujer”, porque cualquiera puede considerarse mujer sin haber tenido dicha educación.
  2. Que el hecho de tener un cuerpo de mujer no es importante ni relevante para la experiencia de “ser mujer”, porque cualquiera puede definirse como una mujer sin tener un cuerpo femenino/de hembra humana.
  3. Que “ser mujer” es sólo un deseo en la mente de alguien, sin que tenga ninguna relación con las experiencias acumuladas de las personas nacidas mujer en el mundo.

Jenn Smith, varón transgénero, explica en este video por qué evita utilizar la palabra “transmujer“. En su opinión, el hecho de incluir la palabra “mujer” en la palabra compuesta hace que resulte más asumible permitir que nacidos varón invadan espacios reservados para mujeres. Por eso, siempre se presenta como un Trans Identified Male (TIM, en sus siglas en inglés).

Human Rights Campaign, una fundación americana cuyo fin es mejorar las condiciones de vida de la comunidad LGTB, ha editado una guía de “Sexo más seguro para cuerpos trans”, en dos versiones (idiomas inglés y español), las cuales son accesibles desde esta dirección.

En la página 5 de dicha guía encontramos las siguientes definiciones:

Página 5 de la guía “Sexo seguro para cuerpos trans”, editada por HRC.

¿¿¿Hay ALGO que nos llame la atención en esas definiciones???

¿¿Es aceptable -desde algún punto de vista- describir los genitales femeninos como un “orificio delantero”, mientras se reserva la palabra “vagina” para los genitales reconstruidos de los TIM??

¿¿Y por qué la palabra “pene” no se reserva para los genitales reconstruidos de las TIF??

https://twitter.com/radfemfatale/status/1050767059380916227
TIM menstruando con sangre ajena. Era de esperar, ya que él tiene vagina y nosotras, no.

Pero no sólo eso sino que, según la guía, el pene se considera genital femenino si quien lo posee se “identifica como mujer”. Así que nos encontramos con personas como Rachel, quien se define como “Big dyke with a big dick” (lo cual se podría traducir como “bollera grandota con pollón“), declarando sin complejos no sufrir ningún tipo de disforia y buscando lesbianas con las que retozar.

https://twitter.com/BenWlv/status/1092227673034756096

Esta reclasificación de la anatomía femenina se viene dando en otros ámbitos, siempre a consecuencia de sugerencias y recomendaciones para una mayor inclusión de las personas trans, lo cual resulta especialmente problemático cuando por esta inclusión se excluye de hecho la anatomía femenina y la realidad de las mujeres.

Un grupo de comadronas estadounidenses escribieron en 2015 una carta abierta al Consejo de Dirección de la Midwives Alliance of North America (Alianza de las comadronas de Norteamérica; MANA, en sus siglas en inglés), por eliminar la palabra “mujer” de sus materiales y sustituirla por pregnant individual” (persona embarazada) and “birthing parent” (progenitor que da a luz).

La lista de ejemplos de colonización sigue:

Gabrielle Bouchard, TIM elegido “Presidenta” de la Fédération des femmes du Québec (Federación de las Mujeres de Québec, FFQ en sus siglas en francés). Bouchard se presentó a la presidencia del organismo sin que hubiese otras candidatas y considera que es la persona más adecuada para el cargo por su doble condición de “mujer” y “transexual”, ya que, según considera, sufre dos discriminaciones -por machismo y transfobia- y eso hace que viva una “marginación” que la mayoría de las mujeres no sufren. Es evidente que Bouchard no se ha hecho ninguna de las reflexiones de Elizabeth Hungerford mencionadas más arriba.

Meghan Stabler, TIM, fue nombrado “Madre trabajadora del año” en los Estados Unidos en 2014. Stabler trabaja como ejecutivo en una empresa y tiene un hijo de su segundo matrimonio, como le sucede a tantas mujeres (en ambos casos, Stabler se casó con una mujer; en la segunda ocasión ya había transicionado socialmente, pero pudo casarse por tener aún su documentación legal como hombre). Lo interesante de este caso, según nos cuenta Charlotte Allen en su artículo “The Transgender Triumph“, es la ventaja de la que dispone Stabler, que le distingue de la mayoría de mujeres trabajadoras: su esposa es ama de casa.

El caso de Pippa Bunce es aún más interesante. Pippa es el alter ego de Philip Bunce, alto ejecutivo de la entidad bancaria Credit Suisse en Londres. Bunce está casado con una mujer desde hace más de dos décadas y tiene dos hijos con ella. Philip se define como “genderfluid” (de género fluido) y tiene por costumbre ir su oficina vestido de mujer varios días a la semana.

Pippa, a la izquierda de la imagen y con un vestido de color rosa (¡cómo no!).

Por esta costumbre, Bunce fue incluido en el puesto 32 de la edición de 2018 de las 100 mujeres más importantes en el mundo de los negocios en el Reino Unido, lo cual fue -como mínimo- controvertido. The Times mencionó el “enfado” de las mujeres; The Mirror fue más directo y habló de “indignación“. Porque efectivamente, ha sido indignante que se priorice a un hombre “trabajando a tiempo parcial como mujer”, frente a las mujeres ejecutivas.

Otras polémicas recientes en el Reino Unido fueron la inclusión de TIMs en puestos reservados para mujeres, por tratar cuestiones específicamente relativas a la discriminación de la mujer (“Women’s Officer”) en el Partido Laborista británico o la afirmación de la start-up Monzo de que verían con buenos ojos un hipotético Consejo de Dirección en la que hubiese 50% de hombres y 50% de TIM. Que, en realidad, estén diciendo que tal Consejo sería 100% masculino no les preocupa en absoluto.

Hay dos categorías que pueden resultar muy problemáticas si sigue prosperando (como así parece) esta tendencia de incluir TIMs en la categoría “mujer”: deporte y criminalidad.

Carrera de la categoría juvenil femenina. Terry Miller y Andraya Yearwood, 1º y 2º posiciones, son ambos TIM.
Hannah Mouncey, TIM, en el centro de la imagen.
Fallon Fox, TIM, a la derecha de la imagen.
En una pelea de un minuto contra Tamikka Brents le rompió el cráneo.

Sin embargo, el Comité Olímpico Internacional permitirá a atletas transgénero competir en las categorías de su “género” sentido. La opinión del COI respecto de la inclusión de TIMs en la categoría femenina se centra en los niveles de testosterona medidos, en función de los cuales se permitirá o no competir a dichos atletas contra mujeres. Respecto de los evidentes beneficios de una pubertad masculina, como mayor densidad ósea, mayor masa muscular, mayor envergadura o mayor capacidad pulmonar, no hay comentarios.

La última categoría que quiero mencionar en esta página es, como he dicho antes, la criminalidad. Esto de ninguna manera quiere decir que piense que las personas transexuales tienen una mayor tendencia al delito o a conductas negativas. En absoluto. No creo que la transexualidad o el transgenerismo sea, en sí, causa de peor conducta.

Lo que sí se aprecia en todas las estadísticas de violencia es la gran disparidad en las cifras segregadas por sexos (hombre/mujer), siendo las acciones violentas mucho más frecuentemente cometidas por hombres. Así que el problema, en mi opinión, está en contabilizar sus acciones según el “género sentido”, porque eso significará que no sólo delitos cometidos por hombres se contabilizarán en las estadísticas de mujeres, sino que la “violencia de género” seguirá existiendo pero no será cuantificable.

Estadísticas de condenados por delitos sexuales en España, segregados por sexo del infractor.
Datos de 2017. Fuente: INE.

Por otra parte, estos criminales podrían ser (ya han sido) internados en prisiones de mujeres, sin que se tengan en cuenta las consecuencias que ello tendría para la población reclusa femenina, especialmente en los casos en los que el TIM no ha seguido ningún tipo de terapia hormonal o cirugía de reasignación de sexo.

El caso más flagrante de los últimos meses ha sido el de Karen White (anteriormente conocido como Stephen Wood), un TIM con delitos violentos en su historial que fue recluido en una cárcel de mujeres, a pesar de no seguir ningún tratamiento hormonal ni haberse realizado ningún tipo de intervención médica. Estando en el recinto penitenciario abusó de dos reclusas y fue condenado a cadena perpetua y trasladado a una cárcel de hombres.

Karen White se había realizado únicamente intervenciones de cirugía estética, además de usar una peluca, para tener una presentación más femenina.

Karen White, TIM, tras la cirugía estética.
Karen White, en marzo de 2018, antes de la cirugía estética (había iniciado su “transición social” unos años antes).

Otro caso notable ha sido el de Jacinta Brooks, anteriormente conocido como Duncan Smart, acusado de hacerse pasar por una niña a través de internet para conseguir fotos explícitas de un niño.

“Jacinta” Brooks.

El último de los casos que voy a citar es, junto con el comentario de Jenn Smith sobre la utilización de la palabra “transmujer” (“transwoman” en inglés), lo que me hizo decidirme por usar los acrónimos TIM o TIF (aún sin traducción en castellano), para referirme a las personas que se identifican como trans. Por mucho que se mencione en un texto que la persona en cuestión es transgénero o transexual, el uso del lenguaje según el “género sentido” nos quita una parte importante de la historia que se está desarrollando ante nuestros ojos. Es una cuestión psicológica, de entrenamiento de muchos años, la que nos hace asociar nombres y adjetivos femeninos con mujeres, por mucho que el texto nos diga que han nacido con otro sexo.

Otro criminal pedófilo, Gary Cooper, quien cumple condena en una cárcel de hombres, fue juzgado a finales de 2018 por otro delito pendiente, el cual cometió incluso antes de transicionar a su nueva identidad de Carrie Cooper.

Carrie Cooper, TIM.

Sin embargo, durante el juicio fue tratado con su nueva identidad femenina y el relato de los hechos fue detallado como si la agresión sexual de la que se le acusaba hubiese sido cometida por una mujer.

Insisto de nuevo en que estos ejemplos no muestran ninguna tendencia de la población trans de cometer delitos de naturaleza sexual o violenta. Lo que muestran son las posibilidades que una normativa laxa puede ofrecer a hombres oportunistas que quieran aprovecharse de la mayor tolerancia de la sociedad hacia las personas trans.

Si seguimos dejando que la categoría “mujer” se diluya, incluyendo cuerpos masculinos educados como hombres en una sociedad machista, no podremos hacer seguimiento de la situación real de la mujer en el mundo (violaciones, derechos reproductivos, acceso a educación, brecha salarial, etc.). La banalización de la palabra “mujer” nos perjudicará a todas.

Cómo el eyeliner define mi condición de mujer“.
Crónica escrita por Gabriel Squailia para Bustle.
Gabriel está casado con una mujer. Tienen un hijo.

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