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Las cuatro clases de autoginefilia: Parte 1 – La autoginefilia fisiológica


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Como bien indica la sección 6 de este blog, el concepto de la autoginefilia es importante para entender los excesos de la “mujer transgénero” y su insistencia en colonizar todo aspecto de ser mujer, incluso el feminismo. Cuando el psicólogo canadiense Ray Blanchard creó la palabra a fines de los 1980, él buscaba identificar la disforia sexual en transexuales de sexo natal masculino que no aparentan tener ningún interés sexual hacia otros varones o que su sexualidad no va a la par con la de varones homosexuales. Hasta ese momento el fenómeno del transexual heterosexual o no-homosexual no tenía una identificación consistente en la literatura psicológica, a diferencia del transexual homosexual. 

La palabra “autoginefilia” le sirvió como término comprensivo para juntar los diferentes tipos de conducta sexual en estos transexuales que eran muy parecidos a la conducta de travestis heterosexuales con obsesión sexual de vestirse de mujer. Del griego auto– (mismo), gine– (mujer) y –filia (amor) pudo construir un término técnico que cubre todo fenómeno que no necesariamente involucra el trasvestismo pero aún denomina una obsesión sexual del varón en ser mujer. El “amor a sí mismo como mujer” entonces explica porqué un varón aparentemente heterosexual quiere ser del sexo opuesto aunque no tenga rasgos de afeminación ni atracción sexual hacia otros varones. Así podemos categorizar a la autoginefilia como un tipo de heterosexualidad invertida en los varones hacia ellos mismos en forma de mujer.

De acuerdo a Blanchard existen cuatro tipos de autoginefilia: la fisiológica, la de comportamiento, la anatómica y el trasvestismo autoginefílico. Pueden observarse todos a la vez o sólo algunos y otros no. O sea, un varón puede tener una obsesión sexual por vestirse de mujer acompañada por una obsesión sexual de actuar como una mujer (de comportamiento), pero también esta última la puede tener independientemente sin ninguna obsesión en vestirse del sexo opuesto. En esta entrada me concentraré en la fisiológica.

La autoginefilia fisiológica es aquella que supone la exitación sexual de un varón al imaginarse pasar por procesos fisiológicos que son particulares a las mujeres como la menstruación, el embarazo, el parto, la lactancia materna, la menopausia, etc. Claro, para las mujeres estas son realidades de la vida. Muchas son dolorosas y vergonzosas dependiendo de la situación. Algunas mujeres preferirían no menstruar o no quedar embarazadas, pero para el varón autoginefílico desgraciadamente pueden llegar hasta ser fantasías acompañadas de la masturbación 

Sin embargo, “las mujeres transgénero” que tienen este tipo de obsesión sexual no admiten que la tienen. Bajo la propaganda  del “movimiento transgénero” la obsesión por querer menstruar, quedar embarazado o hasta poder lactar viene de su “disforia de género”, no de una excitación sexual. Supuestamente viene de tener una “identidad de género de mujer” pero en cuerpo de varón y de añorar la habilidad de ser una mujer “cis” o una mujer “de acuerdo con su género asignado al nacer”. También es importante de reconocer que parte del propósito de una “transición” es suprimir los deseos sexuales autoginefílicos como la supresión de testosterona con el uso de medicamentos como la espironolactona, el uso de estrógeno y la orquiectomía o extirpación quirúrgica de los testículos.

Pero, aunque se niegue o se suprime, la realidad es que los motivos del varón transfemenino de obsesionarse con la fisiología femenina son sexuales. Veremos algunos ejemplos:

La menstruación

La obsesión sexual con la menstruación se llama menofilia y puede ser que algunos varones transfemeninos con autoginefilia la demuestren. Jonathan Yaniv, el varón transfemenino que ha causado varías expulsiones  permanentes de feministas en Twitter incluyendo a Masha, la autora de este blog, es un ejemplo. Además de ser pedófilo, demuestra una obsesión con la menstruación particularmente en las niñas.

Yaniv dice que su “período” empieza el miércoles.

Yaniv:

“Pienso que mi período empieza el miércoles cuando viaje a Victoria y tome el transbordador y mi primer día es usualmente bien intenso así que tendré que cambiar mi toalla sanitaria muy a menudo. Cada vez que tomo ese transbordador a la Isla hay excursiones de niñas de 10 a 12 años todo el tiempo. Si estoy en el baño y una niña me pide una toalla o un tampón o posible ayuda de como usarlos, si es su primer período… ¿Qué hago?”

Yaniv pregunta sobre las niñas y su uso de toallas sanitarias o tampones.

Yaniv:

¿Las niñas se introducen/cambian los tampones abiertamente cuando se cambian liberalmente?

¿Has visto un hilo de tampón colgando fuera de la “cosa” de una niña?

Tomen en cuenta que Yaniv es varón y no menstrúa, pero alega que sí y que simplemente quiere saber como interactuar con niñas que también lo hacen. Claro, es un depredador sexual y no debe relacionarse con niñas. No obstante, su fantasía sexual lo lleva a creer en una imposibilidad biológica y es una amenaza en los espacios sanitarios para niñas y mujeres. 

El embarazo

La obsesión sexual con el embarazo se llama la maiesiofilia y algunos varones autoginefílicos también tienen esta obsesión. Ahora con el avance de transplantes uterinos y los embarazos exitosos de úteros trasplantados, el interés de “mujeres transgénero” de quedar embarazados y tener partos exitosos ha llegado. Otra vez se usa el lenguaje de “añoranza de ser mujer verdadera” para tapar las intenciones, pero si uno indaga más en los testimonios de los varones transfemeninos y lee entrelíneas se da cuenta de la obsesión. Debajo están las capturas de pantalla de un foro transgénero llamado “Susan’s Place” donde un varón autoginefílico abre el tema de “embarazos MTF” (MTF quiere decir Male-to-Female, de transexual varón a mujer). En este ellos discuten la posibilidad de transplantes de útero y de tener pseudo-vaginas construidas quirúrgicamente  que puedan facilitar un parto.

Foro transgénero “Susan’s Place”.
Briah abre el tema del embarazo “MTF”.

Briah:

“Uno de los aspectos de la vida que me ha convencido que soy transgénero es mi envidia por el embarazo. Siempre quise una vagina y quería quedar embarazada. Como un individuo cronológicamente realzado no emprendería un embarazo si pudiera, es tiempo de retirarse no de empezar una nueva familia.”

Estas son las respuestas a su entrada en el foro:

Respuesta de “Roll”.

Roll:

“Diciendo eso, daría cualquier cosa por esto. [hablando del embarazo] Muchas de mis fantasías de niño envolvían estar en embarazo. También, creo de verdad que esto será algo que veré durante mi vida (tengo 35), pero llegará demasiado tarde para mi propio uso de todas formas.”

Respuesta de “Confuseddude” (Muchacho confundido).

Confuseddude:

“Vi este tema y pensé en presentar mi experiencia. Esto es definitivamente una de las cosas que me convenció de que soy transgénero. Pensé originalmente que tenía un fetiche con el embarazo y quizá todavía lo tengo, no sé, pero el aspecto de ser transgénero se reveló cuando no solamente encontraba atractivas a las mujeres embarazadas sino estaba muy celoso. No sé donde pararme, sólo que tengo celos de las mujeres, especialmente las embarazadas. Creo que hasta un punto es una obsesión enferma pues trato de no pensar mucho en ella. Pero estaría embarazado en un santiamén si fuera una opción posible. Creo que eso será un largo rato o nunca.”

Vean que caracterizan su obsesión con el embarazo como envidia hacia las mujeres que tienen la habilidad, como “fantasías” juveniles y hasta el último como una atracción envidiosa hacia las mujeres en embarazo. En el lenguaje transgénero lo interpretan como el deseo de “ser mujer” sin ninguna implicación sexual, pero sabemos que es su autoginefilia fisiológica aunque no lo admiten. Es la obsesión sexual con la habilidad femenina de gestar un niño y dar a luz. 

La lactancia materna

Finalmente, conjunta con la obsesión sexual con el embarazo, está la obsesión con la lactancia materna, conocida como lactofilia. Esta obsesión en varones transfemeninos autoginefílicos ha promovido el empuje de inducir la lactancia en ellos a través de hormonas y el año pasado hubo un caso exitoso. Pero un varón transfemenino llamado Katelyn Burns alega que ya han habido casos donde ellos pueden lactar usando ciertos regímenes de hormonas y hasta pueden amamantar a los bebés. Él recopila en su artículo “Sí, las mujeres transgénero pueden amamantar – Aquí está cómo” los testimonios de tres varones transfemeninos que alegan haber lactado y amamantado a sus bebés. Los que más resaltan son los de Brettany de 56 años de Texas y del Dr. Laura Arrowsmith de 68 años de Tulsa, Oklahoma.

Brettany

Mi cuerpo nunca me dejará concebir y dar a luz a un niño y siempre he querido por lo menos amamantar uno. Esa fue la motivación principal para esto. La segunda motivación fue que quería desarrollar mis senos a madurez completa…. Hice una pequeña investigación sobre la lactancia y intenté escarbar lo que pudiera sobre ella y encontré un protocolo llamado Newman Goldfarb… Con una sesión bastante larga, pude producir como una onza… Fue una experiencia muy agradable, pero también fue muy agotadora.

Vean que el interés de Brettany es no sólo de amamantar a un bebé sino también de “desarrollar sus senos” y que su experiencia fue muy “agradable”. Es bastante sospechoso que un varón quiera tener “senos” para amamantar a un niño y que quiera que sus “senos” se agranden durante este proceso. Por igual la lactancia no siempre es agradable para las madres ya que puede ser un proceso tedioso, doloroso que consume tiempo y donde la madre no siempre tiene control sobre la producción de leche. Que un varón tenga el deseo de lactar, cuando no es siempre ideal para mujer implica un deseo con motivos alternos. Veamos el próximo testimonio: 

Dr. Laura Arrowsmith

Cuando estaba a finales de mis 50s, decidí ver si podía hacerlo. Me sometí a un régimen de medicamentos y utilicé una mamadera regularmente. ¡Y, por Dios, dentro de casi un mes, supongo que estaba produciendo leche! Cuando llegue al punto donde entendí que podía lactar, no lo seguí más – no tenía necesidad para mantener la lactancia. Esa una cosa de oferta y demanda, así que paré el medicamento y el bombeo y, claro, me sequé. Fue súper, súper genial.

Creo que reforzó fuertemente mi sentido de feminidad. Tuve una gran satisfacción interna al saber que podía hacer lo que podía una mujer cisgénero. Fue muy importante para mí y estoy orgulloso y feliz que pude hacerlo… La situación con la lactancia simplemente me afirmó mi feminidad, creo que esa fue la parte más importante.

Aquí ven que para Laura la experiencia de lactar fue una “súper, súper genial”, pero su obsesión fue más allá en el sentido de que la experiencia “afirmó su feminidad” o su deseo de ser “mujer”. En este caso es una cuestión de validación además de ser una obsesión. Aunque existen mujeres que se sienten validadas por ser madres, que un varón sienta lo mismo hasta el punto de querer inducir lactancia con medicamentos es extraño y poco común.

Conclusión

Estos son varios ejemplos de como un varón transfemenino autoginefílico se obsesiona sexualmente por la fisiología de la mujer y quiere emularla en su propio cuerpo. La autoginefilia fisiológica es una de las menos aparentes, en comparación con el trasvestismo por ejemplo, pero es común entre los autoginéfilos de todos modos. En la próxima entrada me concentraré en otra muy poco aparente que es la de comportamiento donde un varón se excita sexualmente en comportarse como una mujer o, a menos, lo que él cree es “comportarse como mujer”. 


Referencias (En Inglés):

Blanchard, Ray.